Los bots son programas informáticos que, por medio de algoritmos o cadenas de comando, efectúan automáticamente tareas reiterativas. Permiten facilitar acciones cotidianas, tales como el recorrido de los sitios web de forma automática, el rastreo y recopilación de información, la simulación de conversaciones, los mecanismos de respuesta rápida, las ediciones automáticas, entre muchas otras.
El primer bot conocido fue inventado en 1966. Se trataba de un bot conversacional (o chatbot), es decir, un programa diseñado para responder de forma automática y coherente cualquier pregunta formulada por el ser humano. Se llamaba Eliza y fue diseñada por el profesor de informática del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Joseph Weizenbaum.
Con el tiempo, estos empezaron a evolucionar y mejorar sus utilidades, abarcando múltiples terrenos digitales como lo son los servicios de mensajería (chatbots en WhatsApp), las áreas de márketing (interacción con los clientes de las empresas), las redes sociales (recopilación de datos y distribución de publicidad), inclusive el campo de los videojuegos a través de los conocidos “jugadores de la IA”.
Sin embargo, el uso y las diferentes aplicaciones de estas nuevas herramientas para la época no culminaron allí. Aumentaron sus funciones y se maximizaron los beneficios sociales y digitales que estas conllevaban, logrando alcanzar el ámbito periodístico en muy poco tiempo.
Las grandes agencias de noticias, tales como AP, Reuters y Bloomberg, fueron pioneras en explotar el potencial de la inteligencia artificial en la escritura automática de noticias, principalmente en dos ámbitos: la información económica y la información deportiva.
Hoy en día, estos ámbitos siguen siendo trabajados de forma más eficiente gracias a la importancia de los bots. En España se creó un programa llamado Ana Futbot, que publica crónicas automáticas de los partidos de la Segunda División B de fútbol. Por parte de Reino Unido, se desarrolló RADAR, un bot que permite redactar historias locales para medios de comunicación de forma automatizada.
Como bien señala Lindén (2017), el uso de los bots para la generación de texto periodístico “es la cima de un proceso de décadas de automatización en las redacciones” (p. 72). Esta automatización ha continuado en diferentes fases a lo largo de los últimos años, tanto en infraestructuras como en la aparición de nuevos productos y soportes, en la redacción e investigación, en los modos de distribución de señal y de productos y modos de impresión, en el equipamiento en la organización de trabajo e incluso en los modos de enfoque del periodismo basado en la interpretación y presentación de datos asociado a los big data (datos masivos).
Es bastante evidente que los bots poseen muchas utilidades y beneficios hoy en día para el periodismo y sus prácticas. En el caso de Perú, considerando el actual ecosistema mediático, caracterizado por la crisis sanitaria, la digitalización de contenidos y el cambio estructural en los modelos de negocio, la innovación ya no es una opción, sino una necesidad (Ufarte, Fieiras y Túnez, 2020).
El sector periodístico peruano debe ser consciente de que debe adaptarse a los nuevos tiempos y aplicar nuevas tecnologías que, si bien para el Perú son emergentes, ya llevan consigo muchos años de consolidación a nivel internacional, por lo que es necesaria su aplicación en los métodos tradicionales de redacción periodística.
Es por eso que, en nuestro país, la redacción digital por medio de bots también experimenta un lento, pero progresivo desarrollo. Uno de los principales ejemplos se encuentra en la investigación y corroboración de fuentes de información en general y en la redacción de notas económicas en distintos diarios, permitiendo manejar múltiples valores exactos y fidedignos con posibilidades mínimas de error, todo ello aparte de la valoración personal del redactor.
Para los entrevistados, no se llegaría nunca a una automatización total del periodismo, ya que este requiere de los periodistas, el factor humano de la profesión, para un correcto ejercicio de sus funciones. Son necesarias las interpretaciones, valoraciones, el contenido ético, las opiniones y todo lo que solo puede garantizar el redactor humano en el periodismo.
Frente a la pregunta sobre si los bots se consideran una ventaja o barrera para el periodismo actual, los entrevistados coincidieron en que representan una enorme ventaja para las rutinas periodísticas y que, lejos de desplazar a los periodistas en sus labores respectivas, son de mucha ayuda para las mismas. Facilitan la velocidad en la recolección de datos, el ahorro de tiempo en la redacción de aspectos técnicos de la noticia y permiten que el periodista tenga un mayor espacio para la valoración personal de los hechos.
Los bots en el periodismo se encuentran, hoy en día, en un punto muy alto de su desarrollo, favoreciendo una mejor labor profesional y permitiendo, en cierto sentido y con un buen manejo por parte de los medios de comunicación, superar la brecha digital existente en el país con respecto a la información, la que se encuentra muy centralizada en el país. Es este un proceso que tomaría años en nuestro país para poder consolidarse, pero, con una correcta gestión, pueden alcanzarse muy importantes logros.












